Ir al contenido principal

Noches de fiesta

Vas al encuentro de una copa de vino, de un whisky en las rocas, de un tequila barato o de un ron cualquiera. Te inventas gustos refinados para disfrazar tu falta de categoría, los zapatos que no combinan con la camisa, el pantalón a rayas, el saco a cuadros. Untas el foie gras como se unta la mantequilla, de tres tenedores usas siempre el mismo, tu lugar siempre termina rodeado de migajas de pan. Caminas con el brazo medio levantado, la muñeca ligeramente doblada, como si quisieras mostrarle a todos que acabas de hacerte un manicure. Te rodeas de gustos y placeres exóticos para disfrazar el vacío que ves en ti.
Bebes una copa, dos, la botella, has olvidado que te encuentras en un bar lleno de todo o que odias. Mujeres en mini falda que se entregan con soltura a las manos de un señor de jeans y botas de cuero, música electrónica que no sabes bailar, mujeres que te ven desinteresadas, hombres que se rodean de hombres con dinero. Los odias a todos porque tú no sabes cómo estar ahí donde ellos. Los odias a todos porque, a diferencia de ti, ellos si salen al mundo. Los odias porque ellos pueden equivocarse y seguir adelante. Los odias porque tu estás aquí con tu ron barato, con mujeres baratas y amistades de barrio.
Bebes porque sólo así te olvidas de ti mismo, tu condición de ser finito queda relegada a otro momento en otro lugar. Bebes para imaginar que tu razón se hace una con el infinito presente y el infinito futuro. Sólo así, imaginando lo que no eres, te sientes libre para admitir las cosas que amas. Y te sorprendes cuando quienes te rodean no aman lo que ves desde esa razón imaginaria, te crees superior a todas esas personas que bailan y besan, te sientes mejor que todos ellos porque te has olvidado de tu condición mortal.
Pero no te emociones, mañana te levantaras tan mortal como todos, más triste y patético; porque en tu condición finita eres incapaz de admitir quién eres. No eres lo suficientemente bueno para aceptar lo que no eres.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tere

Tuve suerte de conocerte, de escucharte, de hablarte. Tengo la fortuna de sentirme querida por ti y el privilegio de todos nuestros recuerdos. Te llevas parte de mi Ya no encontraré refugio en la niña que fui Me dejas llena de huecos de ti No sostendré más tu mano Ni te abrazaré más Nadie más me dirá "Nena" Formas parte de mi vida adulta De mi manera de querer a la familia Me dejas tu carino y tu luz Te quiero Te querré siempre Y sólo soy una habitante más de tu inmenso corazón

La ceguera

El punto ciego soy yo, Ni espejos, ni retratos, La que veo no soy yo. Descubro una mujer, Recuerdo una niña, Me sorprendo. Esta soy yo, Cachos de mi, Qué vergüenza,  Tenerse tan cerca,  Habitar y ser este cuerpo,  Desconocerse, Qué pena,  Forzarse, Lastimarse,  Por ceguera.

Chasing stars for normality

He woke up that morning to the sunrays falling into the bed. She had left for a while, she was a moon seeker and for him the art of chasing stars was a mystery. That morning coffee was cold and there was fresh rye bread from the oven. He wondered how he could get a bit of sun into his piece of bread but got soon distracted by a buzzing fly. He drank the coffee cold while thinking of her and their debts. Everyday he hoped one morning would be normal, that there would be no problems to attend to and that he'll just have to wake up to hot coffee, bread and kisses. But there was always something. He longed for normality, as a child longs for the extraordinary. He would limit his activities to almost none, so problems couldn't increase.  He liked mornings, there was hope for everything to be new. Fresh grass, fresh air, fresh minds ready to start the world anew. Evenings were awful, sunrays got heavy, saturating places with a dark golden light. Everyone seemed old and tired, fix...