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Tristeza

Volvió a pasar la mano sobre su rostro, sus ojos estaban rojos y sus labios secos, a nadie se le ocurría preguntarle si tenía sed. Yo lo observaba sorprendida, nunca nadie me había parecido tan frágil y resistente a la vez. Me costaba trabajo verlo a los ojos y no entendía sus palabras. Me hablaba a mí, nos hablaba a todos y mientras todos parecían comprender lo que decía yo no podía evitar pensar en el cansancio de sus ojos azules. Estaba ahí sin estarlo, con esa tristeza que se tiene cuando se ve a alguien que va a morir.  Uno de ellos repartía tazas de café sin azúcar, en la mesa había un pastel, los invitados hacían un esfuerzo por olvidar el motivo de su reunión.  Su mano delgada me sujetaba con fuerza, quizá en otra vida el me llevaría a explorar todas las cosas que me dan miedo en el mundo. Su espíritu rebelde siempre había asumido el riesgo como parte de todas sus acciones y yo jamás pude comprenderlo. Sé que debí escucharlo, quizá sería...

Cosas de humanos

Voy al cuarto sabiendo que algo en el camino podría desviarme, nada está en su lugar pero al mismo tiempo no creo que las cosas tengan un lugar en absoluto. Veo dos pájaros a través de la ventana cortejando una hembra, pero no los estoy viendo, se presentan ante mí como las huellas de polvo sobre los muebles que aún no he limpiado. Veo el collar turquesa que dejé sobre la cómoda, veo el collar y las cosas que se me presentan sin que las busque, sin que desee verlas. Cuando me dirijo hacia la cómoda me dirijo hacia una serie de lugares que no tenía planeados, los lugares, así como los instantes se muestran ante mí. Me pongo el collar y siento mi piel suave y fría. Mi piel se queda con la sensación de mis manos como si no la dejaran de tocar. Mi cuello se ha vuelto en la parte más sensible de mi cuerpo, no siento el agua fría que corre por mis manos, ni huelo el arroz que se quema. El mundo se ha cerrado y no siento nada más que el recuerdo de mis manos al ponerme el collar. Vue...

Miedos

Con cuánta facilidad se puede volver a las letras oscuras con las que grabé mi pasado. Con qué velocidad vuelven a mí oraciones construidas llenas de polvo gris y de aire saturado de recuerdos. A través de mis ojos puedes ver, cualquiera puede ver, a través de mis ojos. Soy yo, tras las telas de araña y el polvo, escondida de todo, quiero volver a dormir, quiero encerrarme aquí. Más nada ni nadie me deja tranquila, debo tomar decisiones aparentemente importantes allá afuera, decisiones que vistas globalmente importan tanto como la labor de una hormiga obrera en el río amazonas. Y sé que la hormiga cree que hace un trabajo muy importante dentro del mundo, porque ese río es todo el universo que puede llegar a concebir.  Y no es que yo sea más sabia que la hormiga, ni mucho menos, pero he aprendido con el tiempo que siempre soy menos de lo que me gustaría admitir. De cuántos detalles sobrevalorados está llena nuestra vida y cuántos otros subvalorados. Si fuese a morir ho...

Abrazo

Abrazo sagrado que me proteges de mis demonios, vuelve a mí. Deja que tus brazos me tomen por la cintura, déjalos seducirme y hazme caer en tu poder místico. Abrazo, sostenme, busca el calor de mi cuerpo y mézclalo con el tuyo. Lleva mis ideas fuera de aquí, que entre tus manos y mi cuerpo no exista nada más que nuestros besos livianos. Cubre mis lágrimas de tu cariño. Abrazo no me sueltes, que estos minutos son todo lo que quiero vivir, son todo lo que quiero ser. Mi mente es un lastre y el espacio que ocupo me pesa. Mis ojos se han acostumbrado a dejar de ver con tal de que no me derrumbe al notar lo gris que puede ser el mundo. Me mantengo firme ante un viento que no consigo entender, intento cuidar lo poco que queda de mí pero siempre siento que dejo un poco irse entre la tormenta. Pero, querido abrazo, yo no te pido que me saques de la tormenta; sólo te pido que me resguardes por un instante y que me tomes como si temieras perderme. Quiero adueñarme de cada segundo que m...

La capacidad de perdonar en Spektor y Arendt

“If you´re never sorry then you can´t be forgiven;  if you´re not forgiven then you can´t be forgotten; if you´re not forgotten then you can live forever; if you live forever you´ll begin to dream of death…” Regina Spektor- Pound of Flesh No es la primera vez que la voz de Regina me cautiva, esta vez con su canción Pound of Flesh, cuyo título nos remite a aquella célebre frase tomada del Mercader de Venecia de Shakespeare. Sin embargo el juego de referencias no para ahí, quien exige el pound of flesh  es Ezra Pound y ahí sólo empieza la serie de reflexiones que pueden hacerse en torno a esta bella canción. En la obra de Shakespeare, El mercader de Venecia,  Shylock un prestamista judío exige como pago una libra de la propia carne de Antonio. La frase es conocida a partir de esa escena como una forma de exigir un pago desmedido aunque legal. Por otro lado, Ezra Pound fue un reconocido poeta americano, que además de ser querido por su pluma fue criticado...

El suicidio de la tortuga

Cuando va a morir, la tortuga va al agua. No le gusta quedarse afuera, quizá porque la tierra no es su elemento. Quizá cuando yo esté toda vieja y arrugada me acostaré en algún jardín o en un parque. Si vivo en un lugar sin jardines y sin parques buscaré una cama de sábanas de colores en la cual perderme. Cuando va a morir, la tortuga estira su cuello y sus patas fuera del caparazón. Quizá cuando yo muera me acueste boca arriba, viendo hacia el cielo, dejando todo mi cuerpo de anciana al descubierto. Cuando muera quiero verme tan bella como la tortuga, como ella habré perdido la vivacidad e mis colores, pero quiero que mi cuerpo sea algo digno de ser despedido. Cuando va a morir, la tortuga olvida que debe ir a la superficie a respirar. No es torturada por la idea de que morirá ahogada, simplemente espera la llegada de algo desconocido y final. Cuando yo vaya a morir quiero olvidar que moriré, quiero acostarme y esperar como la tortuga. Con suerte olvidaré como respirar y mi ...

Pesimismo optimista

La joie de vivre, quelle joie? quelle vie? ¿Qué tiene la vida que nos alegra tanto? Alguna vez mi vida estuvo en peligro, no por culpa de alguna actividad riesgosa, sino por mi sangre pesada y melancólica. Recuerdo que una parte de mí se aferraba a la idea que se hacía de la vida y deseaba disfrutarla el mayor tiempo posible, otra parte simplemente veía la muerte como un evento sin importancia. A veces pensaba que podría morir y no me asustaba. Me parecía que morir no sería ni bueno ni malo, al esperar el autobús imaginaba que podía sucederme algo y que podría ser el fin de todo. Por momentos pensaba que mi muerte no representaba nada en absoluto, y ciertamente a nivel global mi muerte no representaba ni representa ahora nada. Sin embargo también había momentos en los que la simple idea de morir me enojaba. Tenía muchas cosas que hacer todavía, era demasiado joven y no me había esforzado en cultivar algunos talentos para morir antes de usarlos. Pero no es la indiferencia an...