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De sueños y pesadillas

Hoy me desperté creyendo que era la misma de ayer, me senté al borde de la cama y el sol ya me daba en la cara. Puse mis pies en el suelo frío y con el cuerpo medio dormido intenté levantarme. Mis piernas no quisieron hacer nada por mí, me quedé sentada, con la mirada perdida pensando que después de todo no sería extraño ser otra hoy de la que fui ayer. Recuerdo que me costaba trabajo mantenerme de pie, y que no había lugar donde sentarse. Las cosas se veían con una luz casi café y la gente era gris. Me veían como se ve un árbol descuidado, sin verme. Hubiera querido sentarme, pero no había lugar, estaban todos tan bien acomodados, el brazo en el descansabrazos, la mano entretenida con un vaso o un cigarro; las mujeres cruzaban las piernas, los hombres cambiaban de postura según se acercara o distanciara la mujer. Quería caminar pero mis piernas habían decidido dejarme allí plantada en el centro de la habitación. Todo pasaba lentamente, la casa no era ya una casa, no estaba en ningún l...

Indigestión

No, no soy yo la que escribe,  tampoco la que está aquí sentada,  haciendo poco o nada,  perdiendo el tiempo,  imaginando que mañana no amanecerá. Quién eres tú, sino, el que lee y se olvida del escritor. No son mis palabras ni mi pensamiento,  todo lo que no puedo decir,  es imposible leerlo sencillo, no lo he pensado aún.

Escape velocity

El mar se ve tranquilo, el coche no se detiene, vamos a lo largo de la costa, buscando faros y muelles abandonados. Las viejas bocinas hacen temblar el vidrio quebrado, el electro-pop nos deja en silencio, me pierdo entre la espuma de olas lejanas, de ideas inconexas. Las manos no guían al volante, se sostienen sobre este, el camino se escapa se nos van los retornos y las indicaciones. Vueltas peligrosas, terreno resbaloso, zona de armadillos, nada, l´esprit anéanti. Nos sobran las palabras y por eso no hablamos, somos sujetos sentados en un automóvil con asientos de cuero rojo deslavado, si tuviéramos algún destino ya hubiéramos llegado. La gasolina se evapora, el auto chilla por falta de aceite, los frenos están calientes, esto no va bien, pero no haremos nada al respecto. El vidrio tiembla. Se construyen muros de desencanto entre nosotros y alargamos nuestros cuellos desesperados por vernos aunque sea la punta de las ideas. La mano atraviesa el muro y se transforma en puerta del si...

De cuentos

Quisiera escribir una linda historia, pero no creo que eso sea posible. Me he enterado de varias cosas desagradables. Son historias que siempre están ahí, las evitamos el mayor tiempo posible, pero algún día nos caen encima y no podemos hacer absolutamente nada. ¿Cuántas cosas he admirado sin conocer su origen? Y ahora que es evidente no puedo opinar lo mismo, pero tampoco negar la impresión que siempre me ha causado. Entiendo la crítica, entiendo los motivos por lo cuales tendríamos que indignarnos; pero no consigo ver el cuadro completo. ¿Hasta donde los demás son nuestros enemigos? ¿son los demás o nosotros? Las ideas de progreso ¿de dónde vienen?¿qué estamos persiguiendo? No sé si en general tenemos bien dibujado el lugar donde quisieramos llegar, hecho de nosotros. A veces pienso que vamos a la deriva y nos hacemos a la imagen del otro sin darnos cuenta de que somos algo distinto. Hemos fallado. ¿Qué tanto? no sé, es injusto compararnos con ellos. Así como es injusto compar...

Sal

Quisiera hacerme de tus ojos y de tus palabras, quisiera resolver el problema infinito entre mi corazón y el mundo. Sería una gota de sal chocando contra la roca, formando lentamente una cueva, escucharía la tierra cantar su tierno lamento. Toda su belleza se intensificaría, los árboles tomarían otras formas, las flores adornarían los desiertos, los frutos desprenderían sus perfumes; escucharía la tierra suspirar, aliviada. Estarías sentado en algún lugar desierto con una piedra en tu mano, le hablarías y harías de ella algo mayor: la harías moldeable. Una nueva figura descansaría a tu lado, finamente esculpida, atada a ti, con manos y labios de seda. Un cuerpo seductor deslizándose por tu espalda, tus piernas, tu pecho y tu cuello  te ahogaría suavemente con su beso. La tomarías poco a poco, y por un momento te perderías en ella, te verías a ti mismo en un torbellino, buscándote en sus ojos. Por un instante estarían en el mismo lugar. Volverás en ti, y...

Un secreto

Creo que hace mucho alguien me contó un secreto muy grande y poderoso, un secreto que todos los días intento recordar, pero por mi poca experiencia tanto en la vida como con las palabras no consigo recordar. A veces siento que se muestra ante mí disfrazado de fantasma y tengo miedo. No puedo decirte qué es, sino ya no sería un secreto. Esa persona me dijo muchas otras cosas, muchas inútiles sin las cuales tampoco podría vivir. Me dijo que antes de dormir es indispensable sonreír un poco y soltar una que otra lágrima. Me contó de los males de amores pero no de los “bienes”. Habló de la infinidad de besos que existen. Me mostró la fuerza destructora de los torbellinos. La importancia del tono de la voz. El sonido de la tristeza, el ruido mudo de la felicidad. Recuerdo que llevaba un manto de estrellas negras, que sus ideas nunca parecían claras, que me hablaba muy suave como si temiera despertarme de un sueño maravilloso. Yo era bonita, pequeña y feliz; todo lo que sabía era claro y bell...

Esperanza

Los ojos llenos de sangre, la idea fija de acabar con todo desde las entrañas. Sí dejar de ser esto que se es todo el tiempo y cada vez, la misma cara frente al mismo espejo estúpido. Y las palabras que nunca fluyen, son solo veneno. Un cerebro plagado de cicatrices, herido en sus memorias, una máquina descompuesta. La inteligencia del genio desperdiciada por emociones vertiginosas. Y de vez en cuando hundirse en el lodo, en la basura visceral, y buscar un poco de aire fresco fuera de este cuerpo. Limpiarse con la fuerza de una tormenta y crecer con su enojo para eliminar todo desde la raíz. Autodestruirse para renacer.