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La diosa que llora

Toda mi debilidad expuesta ante el cielo frío y estrellado, mi vulnerabilidad se expande a lo largo y ancho de la tierra. El viento pasa por encima y no se da cuenta de nada. Me quiebro y mi lamento suena a un trueno. Los paganos creen que el cielo se ha enojado no pueden escuchar mi llanto, piensan en las consecuencias que podría tener una tormenta sobre sus cultivos, pero no piensan en mí. Yo la diosa que debe escuchar sus plegarias, yo la diosa que se ha olvidado a sí misma a tal punto que la divinidad le parece ajena. Sólo saben leer el enojo, conocen a los dioses furibundos y les son devotos. Pero no hacen caso a quienes se presentan débiles, quienes con mayor sutileza muestran sus debilidades y piden auxilio entre lágrima y lágrima. Por años mi cuerpo no ha sido más que una fachada, he sido todo lo que han querido hacer de mí, y por mucho tiempo eso me ha alagado.  He recibido los más dulces regalos pero siempre bajo alguna de mis formas. Me han considerado fuerte, et...

Experimentando en el salón sonoro del MUAC

Ahí estate es el nombre de la nueva experimentación sonora del MUAC. El salón sonoro del museo se ha caracterizado por la calidad de las obras que expone, una serie de propuestas llamativas listas para deleitar nuestros sentidos. Al entrar al somos seducidos por el olor a madera y el diseño del salón. Nuestras pasiones son exaltadas y la música expuesta se apodera de todas ellas. Juan Sebastián Lach Lau juega con los sonidos y los ritmos. Las armonías y el orden se quiebran, el caos se anuncia pero todo está perfectamente bien colocado. Con los ojos cerrados siento que mi cuerpo entiende lo que mi cabeza ha renunciado a comprender, detrás de cada instante mi mente proyecta una imagen, mi respiración se hace más suave y lenta. Dejo entrar los sonidos en mi interior para que se adueñen de los movimientos de mis órganos y de mis músculos.   Ahí estate, no pienses, no parpadees, no respires ni tragues saliva. Elimina todo ruido interior, experimenta las locuras de Lach Lau....

La realidad de los sueños

De costumbre soy poco receptiva para las buenas noticias, quizá por el mal hábito que tengo por creer más en la posibilidad de que todo puede salir mal. Pero hay noticias que ni siquiera mi pesimismo puede opacar. La verdad es que uso el pesimismo para evitar emocionarme ante cualquier cosa, porque mi corazón es joven y entusiasta, lo cual me parece aterrador (aunque esa es otra historia). En esta semana sentí nacer en mí ese  entusiasmo tan protegido. Cuántas veces hemos escuchado que debemos hacer del trabajo algo que nos apasione, cuántas veces eso nos ha parecido hermoso pero utópico. Si a ustedes no les ha pasado, confieso que eso me tortura continuamente. Soy apasionada, sí, pero no sé en concreto lo que me hace sentir así. Procuro elegir trabajos que vayan de acuerdo con mis gustos y habilidades, pero de ahí a que sean mi pasión todavía falta un poco. Pero quizá sólo es cuestión de tiempo para que yo descubra mi pasión, quizá tengo que seguir arriesgándome para des...

Yo insignificante

El viento dobla la punta de los árboles, veo sus hojas moverse a gran velocidad y no pienso realmente mucho. Siento algo en mi estómago que se contrae, una extraña resequedad en la garganta y una extraña energía subir por mi espalda. Me duele estar aquí, me duele ser yo, me duele todo lo que no soy y quizá nunca llegue a ser. Ni escritora, ni cantante, ni pintora, ni escultora, me encuentro tras una muralla incapaz de hacer algo para el mundo. Resulta patético que estando donde estoy, al abrigo del viento, con mi taza de té en la mano no me sienta viva aún. No me encuentro en ningún lugar, no existo, mi mente no representa nada.  Quisiera un poco de libertad, sí libertad aunque no pueda decir del todo qué es. Liberarme de mí ante todo. Los pájaros están un poco desconcertados por que no pueden subirse a sus árboles. Ellos no se dan cuenta de que los observo, o quizá sí pero se hacen los desentendidos. Se quiebra algo dentro de mí, pequeñas heridas punzantes me vu...

Carta a mi padrino

Te vas Martín y me dejas con la mente llena de dudas,   Pero para entenderlas te necesito Martín. Poco a poco te recuerdo, te apareces en mi memoria, Como una luz o un dulce viento que viene a desempolvarlo todo. Siempre he sido demasiado niña como para entenderte, Tu mente bohemia siempre iba más allá de lo que yo alcanzaba a ver. Lo que tengo de ti ahora son unas cuantas palabras, Frases honestas que me dijiste a los ojos y que no conseguí abarcar. Tu mirada no me permitía escucharte, me hablabas desde otro mundo, Uno distinto al de las palabras, uno más profundo. Son dos cosas las que recuerdo Martín, Y no te burles de la estrechez de mi memoria, La primera en el aeropuerto, la segunda en casa de tu hermano. ¿Me recuerdas Martín a los 20 años? Mi cuerpo se confundía con mis huesos, Lo único verdaderamente vivo en mí eran mis ojos. Hice mi primer gran viaje, probablemente el más importante de todos. Me dijiste que los viajes dan experiencias ...

Los trastornos alimenticios

México se encuentra entre los primeros países con un mayor índice de obesidad junto con Estados Unidos e Inglaterra. Esta situación nos concierne a todos, se trata de un problema de salud nacional. Los gastos médicos derivados de las complicaciones de este padecimiento se elevan cada vez más y con ellos los casos de muerte. La Academia Nacional de Medicina, emitió a principios del año en curso, el libro: Obesidad en México: recomendaciones para una política de Estado . En la presentación del libro estuvieron presentes miembros del Instituto Nacional de Salud Pública, y de la UNAM quienes apoyan la iniciativa de la ANM. A pesar de que llevamos tiempo ocupando los primeros lugares en obesidad mundial, poco se ha hecho al respecto. La mercadotecnia sigue estando por encima de las medidas de salud, lo que nos lleva a pensar que sigue siendo más importante el éxito de estas empresas que el bienestar de los consumidores. Es una tarea del Estado considerar los puntos establecidos ...

Le néant chez Chloé

Parfois ma tristesse est si grande que je ne sais pas quoi en faire. C´est le néant qui m´enveloppe, j´existe partiellement. Je ne suis plus ce que je pensais être, je ne puis dire ce que je fais ni ce que je veux faire de moi. Me voici, aussi ignorante  qu´un nouveau né. Ma langue se transforme en paroles que je saisit pas complètement et le monde m´échappe ainsi. Que faire du néant? Que faire de mon incertitude? Je ne suis plus ici, je suis ailleurs, je ne suis plus. Je lutte, je tente de    m´approcher des objets brillants qui pendent au delà de mon incomprehension. Toute mon éducation et mes rêves s´effondrent, les voici transformés en bêtes déformées. Ça fait longtemps que ne tiens plus debout et tout ce que je croyais savoir ne me sert plus à me lever. Tout est nouveau, mais rien n´a changé. Je ne suis personne dans ce vaste ocean d´aspirations inutiles. J´y crois encore, au monde. Il revient à ma mémoire comme un vieux souvenir capricieux. Je pens...