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La pesante ligereza de Lucie Mora, Segunda parte (extracto)

IX



Tener anorexia – no ser anoréxica – es como activar una función macabra en el cerebro. De un momento al otro una voz toma el poder y dicta nuestras acciones. Potencialmente todos podríamos ser víctimas de esa voz, pero por alguna razón somos solo unos pocos los que caemos en su trampa mortal. Más que una obsesión por la dieta es una apuesta, la apuesta de que siempre se puede comer menos. La anorexia es la negación de los mecanismos del cuerpo y del rol que tiene con respecto a nuestra relación con el mundo. Salir de la anorexia es abrir los sentidos, aceptar que nuestra existencia está volcada hacia el mundo, volver a ser y a crear cada elemento de nuestro universo. 

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Tere

Tuve suerte de conocerte, de escucharte, de hablarte. Tengo la fortuna de sentirme querida por ti y el privilegio de todos nuestros recuerdos. Te llevas parte de mi Ya no encontraré refugio en la niña que fui Me dejas llena de huecos de ti No sostendré más tu mano Ni te abrazaré más Nadie más me dirá "Nena" Formas parte de mi vida adulta De mi manera de querer a la familia Me dejas tu carino y tu luz Te quiero Te querré siempre Y sólo soy una habitante más de tu inmenso corazón

La ceguera

El punto ciego soy yo, Ni espejos, ni retratos, La que veo no soy yo. Descubro una mujer, Recuerdo una niña, Me sorprendo. Esta soy yo, Cachos de mi, Qué vergüenza,  Tenerse tan cerca,  Habitar y ser este cuerpo,  Desconocerse, Qué pena,  Forzarse, Lastimarse,  Por ceguera.

Palabras

Palabras de enojo, De felicidad, Espontáneas, Nadie las toma en serio pero tú.  Por ser espontáneas creen que escapan a la reflexión. Pueden perdonarse, son ajenas a la voluntad. Creen que son meros reflejos, rezagos de nuestras emociones. Sólo tú sabes que son pensamientos inmaduros, mal formados, profundos y siempre voluntarios. Cada palabra tiene su peso, un valor y un poder.  Ninguna palabra puede ignorarse bajo pretexto que se dijo espontáneamente, eso me lo enseñaste tú.