Ir al contenido principal

Tiempo y confusión

Cada uno de los segundos de ese minuto fueron una eternidad. Viste la camioneta avanzar pero al mismo tiempo entendiste que sería imposible evitarla y antes de que tuvieras tiempo de pensar nada más ya les había golpeado. Él tomó el volante con gran determinación, incapaz de ayudar viste todo lo que te rodeaba, habían manchas de colores, a penas podías distinguir los objetos. 
El auto giró en sí mismo, como un trompo y todo en el interior del coche parecía pasar en cámara lenta. Tuviste tiempo de pensar en los consejos de tus amigos y padres sobre las cosas que deben hacerse y no en esas situaciones. Tenías la esperanza que eso terminaría pronto, pero todo seguía moviéndose. Él seguía luchando con el volante mientras tu veías aproximarse la barda del puente. 
Recuerdas esa barda, es lo único que no te parecía borroso. Sabes que te acercabas a ella a gran velocidad pero tuviste tiempo de pensar en tantas cosas que la sentías lejos pero inevitable.
Sentiste lástima por tus brazos y tus piernas, pensabas que ahí se iban a destrozar y que tu cuerpo no sería el mismo. Ya no tenías ojos para el conductor, tu mente estaba absorbida con la idea de perderse en esa barda naranja.
El auto se detuvo finalmente, se voltearon a ver, no tenían ni un rasguño, se vieron bien y a penas podían hablarse. Personas preocupadas te hablaban y no eras capaz de responderles, volteabas a verlo esperando que él dijera algo. No parecías entender las preguntas que te hacían, no sabías si moverte o quedarte inmóvil.
Incluso en la noche, cuando ya estabas segura en tu cama, la idea de que habían esquivado la maldita barda seguía impresionándote. No pudiste dormir esa noche, sentías el peso de tus brazos y de tus piernas intactos. Él te tomaba la mano y se te olvidaba un poco la imagen naranja. Cuando conseguiste dormir, los segundos eternos que se habían robado durante el accidente pasaron corriendo durante tu sueño. A penas tuvieron tiempo para descansar que ya era de día.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Tere

Tuve suerte de conocerte, de escucharte, de hablarte. Tengo la fortuna de sentirme querida por ti y el privilegio de todos nuestros recuerdos. Te llevas parte de mi Ya no encontraré refugio en la niña que fui Me dejas llena de huecos de ti No sostendré más tu mano Ni te abrazaré más Nadie más me dirá "Nena" Formas parte de mi vida adulta De mi manera de querer a la familia Me dejas tu carino y tu luz Te quiero Te querré siempre Y sólo soy una habitante más de tu inmenso corazón

La ceguera

El punto ciego soy yo, Ni espejos, ni retratos, La que veo no soy yo. Descubro una mujer, Recuerdo una niña, Me sorprendo. Esta soy yo, Cachos de mi, Qué vergüenza,  Tenerse tan cerca,  Habitar y ser este cuerpo,  Desconocerse, Qué pena,  Forzarse, Lastimarse,  Por ceguera.

Chasing stars for normality

He woke up that morning to the sunrays falling into the bed. She had left for a while, she was a moon seeker and for him the art of chasing stars was a mystery. That morning coffee was cold and there was fresh rye bread from the oven. He wondered how he could get a bit of sun into his piece of bread but got soon distracted by a buzzing fly. He drank the coffee cold while thinking of her and their debts. Everyday he hoped one morning would be normal, that there would be no problems to attend to and that he'll just have to wake up to hot coffee, bread and kisses. But there was always something. He longed for normality, as a child longs for the extraordinary. He would limit his activities to almost none, so problems couldn't increase.  He liked mornings, there was hope for everything to be new. Fresh grass, fresh air, fresh minds ready to start the world anew. Evenings were awful, sunrays got heavy, saturating places with a dark golden light. Everyone seemed old and tired, fix...