Ir al contenido principal

Silencio

Me he callado, mi voz suena a lo lejos y de vez en cuando la escucho. He estado huyendo de todos los sentimientos que corren bajo mi piel. Me escondo detrás de canciones y libros, protejo mi corazón de todas esas personas que intentan hacer de mi algo que no soy. He escogido el silencio ante mi dolor, el dolor de saberse rechazado, saberse desterrado quizá para siempre de aquél lugar al que se había entregado el alma. Tengo miedo de hablar, de caer en el fondo de tus brazos y no volver a levantarme. No estoy completa, pero he dejado de tambalearme, he acallado la tormenta por medio de historias y violines. Me he refugiado en un universo meramente musical, donde mis temores y sueños me confrontan, pero no puedo hablar de ellos. No puedo hablar porque he olvidado las palabras, tengo los sentimientos, pero nada más. 
Sigo mi camino en silencio, no puedo darte la mano siquiera. Ignoro si eres feliz, me encantaría saber que lo estás, me gustas feliz. Ignoro tantas cosas, mías, tuyas, de todos. 
Y a pesar de todo yo sé que nadie escucha mi silencio, nadie ve mi dolor, nadie ve que no estoy sonriendo; nadie ve, nadie está, porque todos van corriendo, todos huyen de lo mismo que yo y que tú en algún momento, pero no lo saben.
Sí siento y callo. Sí pienso y sigo callando. Pero tengo la esperanza de que algún día recuperaré el habla.

Comentarios

  1. No todos corremos, algunos estamos medio cojos. Miramos a nuestro alrededor también en silencio. Y nos vemos, con ojos empañados y labios partidos, pero nos vemos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Tere

Tuve suerte de conocerte, de escucharte, de hablarte. Tengo la fortuna de sentirme querida por ti y el privilegio de todos nuestros recuerdos. Te llevas parte de mi Ya no encontraré refugio en la niña que fui Me dejas llena de huecos de ti No sostendré más tu mano Ni te abrazaré más Nadie más me dirá "Nena" Formas parte de mi vida adulta De mi manera de querer a la familia Me dejas tu carino y tu luz Te quiero Te querré siempre Y sólo soy una habitante más de tu inmenso corazón

La ceguera

El punto ciego soy yo, Ni espejos, ni retratos, La que veo no soy yo. Descubro una mujer, Recuerdo una niña, Me sorprendo. Esta soy yo, Cachos de mi, Qué vergüenza,  Tenerse tan cerca,  Habitar y ser este cuerpo,  Desconocerse, Qué pena,  Forzarse, Lastimarse,  Por ceguera.

Palabras

Palabras de enojo, De felicidad, Espontáneas, Nadie las toma en serio pero tú.  Por ser espontáneas creen que escapan a la reflexión. Pueden perdonarse, son ajenas a la voluntad. Creen que son meros reflejos, rezagos de nuestras emociones. Sólo tú sabes que son pensamientos inmaduros, mal formados, profundos y siempre voluntarios. Cada palabra tiene su peso, un valor y un poder.  Ninguna palabra puede ignorarse bajo pretexto que se dijo espontáneamente, eso me lo enseñaste tú.