Ir al contenido principal

Extraños

Imagina que te invito a mi casa, que te dejo pasar a mi cuarto y que te digo que te sientes en la cama. No pienses en lo incómodo que sería pasar por esa puerta que siempre rechina, ni lo extraño que sería que vieras esos tulipanes de los que siempre te hablo ni lo intimidante que sería saber en qué lugar de la cama sentarse. Recuérdame, lleva a tu memoria mis lindos ojos verdes y mis labios rosados, evoca mis manos cuando rozan tu espalda y busca el eco de mi voz dentro de tu corazón. 
Déjate guiar por el recuerdo y la imaginación. No he cambiado pero tus manos se han pervertido, ellas me han olvidado, se han hundido en el polvo y no consiguen dibujarme. Tus ojos no me ven más, tu mirada se ha desvanecido y detrás de ellos no hay más que un ciclón y restos rotos de lo que creías ser.
Sí sólo me dejaras sentarme a tu lado empezarías a sentirme de nuevo. Se agudizarían tus sentidos y tendrías la necesidad de tomarme por la cintura. Querrías sentarme sobre tus piernas y verme a los ojos.
Vería tu temor y tu temor me haría temblar, pero no dejaría de verte. Suspirarías y no sabrías qué hacer, si besarme o alejarme de ti, yo no haría nada, simplemente te observaría.
Dime ¿qué harías? ¿qué harás cuando me tengas entre tus brazos y sepas que aún puedo ver que temes? y si me ves por la calle te detendrás a saludarme o es que ya no podrás reconocerme. 
Te he esperado todo este tiempo, no puedo esperarte más. Sé que somos como dos extraños que no se atreven a saludarse, pero ya que te he invitado yo te toca decirme que harías si me tuvieras entre tus manos.

Comentarios

  1. Permanecerán extraños hasta que uno de los dos de una señal inequívoca: ve a por ese extraño y no esperes.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Tere

Tuve suerte de conocerte, de escucharte, de hablarte. Tengo la fortuna de sentirme querida por ti y el privilegio de todos nuestros recuerdos. Te llevas parte de mi Ya no encontraré refugio en la niña que fui Me dejas llena de huecos de ti No sostendré más tu mano Ni te abrazaré más Nadie más me dirá "Nena" Formas parte de mi vida adulta De mi manera de querer a la familia Me dejas tu carino y tu luz Te quiero Te querré siempre Y sólo soy una habitante más de tu inmenso corazón

La ceguera

El punto ciego soy yo, Ni espejos, ni retratos, La que veo no soy yo. Descubro una mujer, Recuerdo una niña, Me sorprendo. Esta soy yo, Cachos de mi, Qué vergüenza,  Tenerse tan cerca,  Habitar y ser este cuerpo,  Desconocerse, Qué pena,  Forzarse, Lastimarse,  Por ceguera.

Palabras

Palabras de enojo, De felicidad, Espontáneas, Nadie las toma en serio pero tú.  Por ser espontáneas creen que escapan a la reflexión. Pueden perdonarse, son ajenas a la voluntad. Creen que son meros reflejos, rezagos de nuestras emociones. Sólo tú sabes que son pensamientos inmaduros, mal formados, profundos y siempre voluntarios. Cada palabra tiene su peso, un valor y un poder.  Ninguna palabra puede ignorarse bajo pretexto que se dijo espontáneamente, eso me lo enseñaste tú.