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El pastel de Lucía

Todo estaba en silencio, solo el sonido del refrigerador y las tuberías del edificio interrumpían la tranquilidad que la rodeaba. Se preguntaba en qué podría ocuparse, ella que siempre corría de un lado para otro se hallaba con un exceso de tiempo libre. Cruzada de brazos ante la televisión, sin decidirse entre prenderla o dejarla apagada. Pensó que sería buena idea pararse a bailar, al fin y al cabo no podría molestar a nadie con eso. Sus piernas tardaron un momento en moverse y los brazos no estaban del todo seguros de esa extraña situación. Sonaron primeros los tambores, más tarde la citara y los ritmos se fueron complicando involucrando necesariamente la movilidad de todo el cuerpo. Sin embargo el esfuerzo fue vano, volvió al sillón ante la televisión, cansada o quizá triste. Imaginaba lo que sería de su día si viniera el poeta a su casa, ¿o era el pintor? No, lo mejor sería que se asomara el científico, hoy quería hablar de cosas grandes, profundas e inabarcables. Per...

J’existe dans les mots

Une fois un très bon ami m’a dit qu’il avait besoin d’écrire pour sentir qu’il existait, nous avions quinze ans, bien sûr nous ne comprenions pas tout à fait ce qu’il venait de dire. Certainement quand on écrit on sent que l’on a des histoires à partager et que quelqu’un d’autre nous lira en trouvant ça d’une certaine façon enrichissant. Et c’est en écrivant que l’on apprend le plus sur nos propres histoires, et parfois sur nous. Mais pour écrire aussi il faut avoir vécu quelque chose digne d’être raconté, il faut avoir une certaine habileté pour captiver un lecteur qui n’a aucune obligation de nous lire. Et même quand on a l’expérience il faut avoir le courage pour tout écrire, s’assurer de tout bien mettre dans le bon ordre de façon que le lecteur nous sente assis près de lui tout simplement en train de lui raconter quelque chose. Le texte devrait être très léger, voire un papillon. Il faut de la maturité pour pouvoir bien tout transmettre et de la maturité pour accepter...
Bosques de Reforma 7:50 am Para algunos Monte de las Cruces es un lugar con valor histórico, para otros como yo es un medio de transporte poco lujoso e indispensable. ¿Qué haríamos los miles de habitantes cuajimalpenses sin sus autobuses? Entre nosotros y el resto de la ciudad está la carretera México-Toluca, mortal enemigo de los borrachos por sus pronunciadas curvas y enemigo en general de cualquier conductor poco experimentado dada la abundancia de baches. Nos guste o no dependemos de estos vehículos para sentirnos parte de la ruidosa Ciudad de México. El crecimiento de Santa Fe trajo consigo nuevos autobuses que si bien no abarcan todo nuestro camino pueden ayudarnos en casos de crisis. Y a pesar de las nuevas opciones y todo ese crecimiento las rutas del Monte de las Cruces no dan el ancho.  Los metros que sirven de vínculo con el resto de la capital son: Observatorio, Tacubaya y Chapultepec. Ahí hacen base estos autobuses y para quien no conoce aún Cuajimalpa los des...

Monotonía

Por momentos el mundo me parece un telar gris sin formas a las cuales prestar atención, sé que alguna vez vi los colores del universo pero no puedo recordarlos, me quedo viendo de manera estúpida lo gris de todo lo que me rodea.  Y no es cierto que todo sea grisáceo.  No es cierto que el universo esté lleno de colores, es una forma de hablar, y a menudo no me doy a entender porque mi lengua es torpe, porque las palabras no fluyen, porque como dijo Woolf en uno de sus ensayos, no soy Montaigne, y describir por lo que pasa por mi alma es una cosa absolutamente complicada. Pero es cierto que cada día que me levanto siento que hago lo mismo que ayer y que la semana pasada, no pude disfrutar la noche, ni siquiera la sentí pasar. El autobús no es el mismo, pero veo a la misma gente en él, los mismos baches, las mismas inconformidades. Pero de la nada sale un destello de luz y el lienzo se dobla, se retuerce, busca un nuevo punto de equilibrio.  No, el mundo no es monotonía,...

Periférico

Tensión en los hombros, en los brazos y en mis manos que sostienen el volante. No me estoy desenvolviendo como quisiera, ni como debiera. Sus ojos están posados sobre el camino y sobre mí, lo desespero puedo sentir su respiración hacerse cada vez más espesa y el aire a nuestro alrededor más denso y menos respirable. La noche ha instalado su manto sobre la ciudad y el viento que nos lleva refresca mi rostro, me aliviana un poco. El coche responde cada vez con mayor rapidez, pareciera que quiere llegar tan rápido como nosotros a un lugar conocido. De vez en cuando me permito ver a mi alrededor aunque el temor empieza a apoderarse de mis piernas cansadas de pisar y soltar el freno. Cuando desvío mi mirada hacia las avenidas y edificios circundantes su voz se eleva y me señala algo que no puedo entender porque mis oídos me han fallado. Un metro, dos, tres, cuento cada centímetro cuadrado que avanzamos aunque no le doy tanta importancia ya que estamos tan lejos y tan en ninguna par...

Lo que la flor cadáver le dijo a la tierra

No hay rastro de mi existencia, tu presencia y la de los demás la ha apagado. Nunca fui lo que deseabas que fuera, no cumplo ninguna de tus expectativas y la manera en que me entiendo a mí misma te parece patética. Bórrame de tu memoria y de tu futuro, apágame ya que no soy nada de lo que te gustaría que fuera. No soy bella ni soy buena, estoy podrida y si no puedes aceptar ese hecho no tenemos más que decir.

Los muertos y los inexistentes

Han aplastado nuestros sueños. Construimos algo y dejan que el tiempo acabe con él, jamás nos han dejado recuperarlo. Les damos nuestro tiempo y esperanza pero siempre se la llevan toda. No nos quieren muertos, o eso pienso yo, ya que de quererlo nos hubieran matado desde el principio. Los hemos visto, descuartizando gente, llevándolos al matadero o simplemente disparando con sus metralletas. Desde el momento que nacimos estábamos muertos, no existimos, solo estamos. Te han dejado creer que puedes hacer que las cosas cambien a tu alrededor, pero tú no puedes nada. Me han hecho creer que puedo moldear el futuro, pero todo lo que me rodea me constriñe. Cuántas palabras y razonamientos hemos compartido, tú y yo a lo largo de estos años. Cuántos sueños han dibujado nuestras noches. Pero eso fue hace mucho tiempo, antes de que nos dijeran que los museos se habían acondicionado como cárceles y las primarias en prostíbulos. Porque no importan las buenas intenciones ni los esfuerz...