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Silencio

Me he callado, mi voz suena a lo lejos y de vez en cuando la escucho. He estado huyendo de todos los sentimientos que corren bajo mi piel. Me escondo detrás de canciones y libros, protejo mi corazón de todas esas personas que intentan hacer de mi algo que no soy. He escogido el silencio ante mi dolor, el dolor de saberse rechazado, saberse desterrado quizá para siempre de aquél lugar al que se había entregado el alma. Tengo miedo de hablar, de caer en el fondo de tus brazos y no volver a levantarme. No estoy completa, pero he dejado de tambalearme, he acallado la tormenta por medio de historias y violines. Me he refugiado en un universo meramente musical, donde mis temores y sueños me confrontan, pero no puedo hablar de ellos. No puedo hablar porque he olvidado las palabras, tengo los sentimientos, pero nada más.  Sigo mi camino en silencio, no puedo darte la mano siquiera. Ignoro si eres feliz, me encantaría saber que lo estás, me gustas feliz. Ignoro tantas cosas, mías, tuyas, de...

Extraños

Imagina que te invito a mi casa, que te dejo pasar a mi cuarto y que te digo que te sientes en la cama. No pienses en lo incómodo que sería pasar por esa puerta que siempre rechina, ni lo extraño que sería que vieras esos tulipanes de los que siempre te hablo ni lo intimidante que sería saber en qué lugar de la cama sentarse. Recuérdame, lleva a tu memoria mis lindos ojos verdes y mis labios rosados, evoca mis manos cuando rozan tu espalda y busca el eco de mi voz dentro de tu corazón.  Déjate guiar por el recuerdo y la imaginación. No he cambiado pero tus manos se han pervertido, ellas me han olvidado, se han hundido en el polvo y no consiguen dibujarme. Tus ojos no me ven más, tu mirada se ha desvanecido y detrás de ellos no hay más que un ciclón y restos rotos de lo que creías ser. Sí sólo me dejaras sentarme a tu lado empezarías a sentirme de nuevo. Se agudizarían tus sentidos y tendrías la necesidad de tomarme por la cintura. Querrías sentarme sobre tus piernas y verme a los o...

Sick

Espero, imagino que no piensas mucho en mí, estás a punto de dormir y no sabes que te espero. Ya me puse mis zapatos y no hago nada más que jugar con una pulsera. Siento que tengo muchas cosas que decirte, pero no sé cuáles son, no ahora, creo que al verte me iré acordando de ellas. Y cada que me acerco a otros y les cuento estas cosas, siento que no les estoy hablando ni que ellos me están escuchando, sino pienso que te estoy buscando a ti entre toda esa palabrería. Ya me curé ¿sabes? Estoy feliz y sana, un poco sola tal vez pero como te dije, por momentos siento que te encuentro a través de los demás. Y sé que estás muy lejos y sé que amas a muchas otras mujeres, mujeres extraordinarias probablemente, y eso está bien pero te extraño. Me haces falta aunque nunca estuvimos realmente juntos. Hecho de menos poder compartir mis miedos irracionales contigo sin que te rieras de ellos. Extraño poder encontrarte a cualquier hora, especialmente en la madrugada sólo para decirte que odiaba no...

Ciudad

Me esperabas somnolienta, entre el cielo nublado y el sol del atardecer que las pintaba de naranja y rojo. Se iluminaba tu pálido rostro bajo esta luz mágica pero no te podías dar cuenta. Dormías y de vez en cuando me hablabas como para hacerme saber que me dabas la bienvenida. Tu respiración suave y discontinua revelaba tu inquietud. Temías quedarte sola, y ahora que volvíamos a ti temblabas de angustia y es que tu mal ya no es algo que puedas ocultar. Tus heridas están expuestas, de nada sirve que te llenes de joyas, ni que lleves puesto el más bello de tus vestidos. Cada uno de tus pasos es incierto, te meces suavemente según la dirección del viento, quieres mantenerte de pie y hacernos creer que este es un mal pasajero, pero no nos engañas más. Te conocí cuando aún se podía caminar a media noche por tus calles, cuando el tránsito nunca pasaba de la media hora, cuando la basura no invadía toda una cuadra, incluso antes de que los condominios terminaran con las casas grandes y viejas...

Bedtime story

¿Quién eres? me dejaste aquí bien sola, la música suena pero mis pies no se mueven. Te siento bailar en mi mente, pero fuera de mí no pasa nada. ¿Me quieres? ¿volverás? dime que no me dejaste aquí para siempre, dime que no tengo que abrir la puerta yo sola y salir al pasillo así  sin más, solita. Ya sabes que me pondré muy triste cuando se termine el disco, sabes que no aguanto el silencio, sabes muchas cosas, pero eres incapaz de darme tu nombre. Fuera hay toda clase de ruidos, fuera están todos, no me esperan a mí, yo siempre estoy a un lado, así como ahora estoy en este cuarto.  No puedo reprocharte el que no vuelvas, no puedo, yo te dejé parado bailando como un bobo. Sí me estaba burlando de ti, lo siento, pero realmente no sabes moverte. Aún así te pido que no seas malo conmigo, llevame donde sea que estés, soy pequeña, siempre puedo acomodarme en cualquier lugar, pasaré desapercibida, seré silenciosa, no seré nada, pero no me dejes aquí.

Cotidiano

- A veces me siento tonta por sorprenderme por cosas tan normales. Velos subir y bajar de sus coches, velos cruzar la calle en grupo, velos platicar y reír, velos ahí parados en la acera esperando su lugar en el restaurante. - Ven, no eres ninguna tonta, deja de regañarte y ven conmigo. -Claro, lo dices como si fuera algo sencillo, pero aquí la tonta soy yo, ¿te has puesto a pensar en lo extraños que somos a ellos? - Sí, nosotros no tenemos para el coche ni para el restaurante, eso basta para diferenciarnos. - No, sabes que no hablo de eso, incluso si comiéramos en el mismo lugar que ellos y tuvieramos coche, nuestra mera presencia abriría un nuevo espacio invisible para ellos. - ¿Espacios? no, no abrimos espacios, construimos mundos, espacio y tiempo, no quieras dejar uno fuera del otro. - Está bien, a eso iba, ya me cachaste, construimos nuestro espacio-tiempo al margen de su existencia ¿también lo ves? - No lo veo, lo percibo. Pero de nada sirve percibirlo, al final estamos todos so...

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"La Maga no sabía que mis besos eran como ojos que empezaban a abrirse más allá de ella, y que yo andaba como salido, volcado en otra figura del mundo, piloto vertiginoso en una proa negra que cortaba el agua del tiempo y la negaba." J.Cortázar, Rayuela Llovía o tal vez no, es difícil recordarlo. Mi sangre era vino y mis ideas flotaban junto con mi razón. Recuerdo que me movía de conversación en conversación sin encontrar nada interesante y que el vino jugaba con mi libido y que yo estaba buscando y que todo me parecía una nube. Y sé que los sentía a todos como extraños y que esperaba el momento ideal para salir corriendo de tanto mundo desconocido, y salir de mí y huir de esto y del vino. Hubiera querido encontrarte en ese entonces, que me tomaras de la mano, que me llevaras con un paso decidido donde quisieras, un lugar que fuera tuyo, para que pudiera luego volver a mi misma y verte de nuevo. Fuga, siempre la misma historia, la misma angustia que se repite día tras día, ...